27 de abril de 2011

Ciudades: Hazmín

Hazmín está construida sobre el oasis que forman los distintos canales de la desembocadura del río Seilis, un pequeño paraíso húmedo dentro de la desértica provincia que comprende en su mayoría el desierto rocoso de Atler. El color blanco, junto a la abundante vegetación de jardines y cultivos alimentados por los canales que recorren la ciudad, lo domina todo. Las fachadas encaladas flanquean las calles de tierra, a su vez, vertebradas por puentes y pasadizos, llenas de pequeños rincones. Todo esto le da a la ciudad un toque misterioso, sin saber que te encontrarás cuando dobles la próxima esquina, o llegues al final de la escalinata.

Pero este toque de misterio rompe con el eterno gentío y alegría que adorna la ciudad. Las famosas playas de arena blanca, las terrazas abiertas, los casinos, carreras de camellos, el famoso mercado, sus burdeles y diversas actividades y afluencia de visitantes, tornan a la ciudad en un ritmo frenético y bullicioso. El comercio es constante y diversas rutas comerciales, así como su importancia como puerto de aprovisionamiento, la transforman en la ciudad donde se vende y se compra todo, de forma tanto legal como ilegal.

Todo esto le da un tono de alegría y vivacidad, por el contrario de un sentimiento de falta ética que contribuye de una forma u otra al irresistible carisma de esta ciudad en mitad de la arena.