Si las noches resultaban ajetreadas en la ciudad de Hazmín, las mañanas eran un hervidero de gente. Aquella urbe parecía que nunca descansaba,como si su bullicio quisiera rivalizar con el silencio del desierto que la rodeaba. Distribuidos por las islas, había varios zocos y mercados donde se apelotonaban los transeúntes entre los puestos de frutas y artesanía, salpicados por el polvo que cubría el suelo y ajusticiados por el implacable sol que teñía de oscuro la piel de los habitantes de aquel lugar.Sin duda, esto era algo que a Fearghus no le afectaba demasiado, pues, como la de cualquier delven, su tez ya era morena de por sí. Abriéndose paso entre el gentío, a veces con amabilidad, otras con la justa rudeza, avanzaba siguiendo las instrucciones que le había dado Uriel.
—Dos calles más y a la izquierda, detrás de unos puestos y una tienda de alfombras, un pequeño callejón. —Repetía las palabras para sí mismo, identificando cada una de las directrices—. En la entrada, cerca, habrá un par de hombres, tal vez tres. Tendrán aspecto rudo.
Efectivamente, vio dos hombres a un lado, de complexión fuerte y luciendo varias cicatrices. Fearghus las observó en la distancia. Eran en su mayoría de cuchillo por la forma y la disposición, así que producidas probablemente en reyertas. Si con lo de rudos Uriel se refería a «fuera de la ley», aquellos tipos con túnicas largas y desgreñadas barbas encajaban en la descripción.
Se echó el pelo hacia atrás con los dedos, pues el sudor que empapaba su frente le molestaba, y con un largo suspiro se dirigió hacia el callejón. —Vamos allá.
No se había acercado a diez metros de la entrada cuando uno de los hombres le salió al paso:—¡Eh! ¡Delven! ¿Dónde crees que vas?
Fearghus, sin perder su habitual flema, echó la cabeza un poco hacia atrás tratando de evitar que el aliento a licor barato le alcanzara.
—¿No es evidente? —Señaló hacia el interior—. Voy hacia allí.
—Es una lástima, pero este paso está cerrado.
Fearghus detectó cómo el hombre echaba una mano por debajo de su amplia manga. Seguramente estaría empuñando un cuchillo.
—Pues parece abierto... —respondió el delven—. Verás, estoy buscando a alguien y esa es la dirección que me han dado.
—Dudo que haya nadie allí que quiera verte. —Trató de acercarse por el flanco de Fearghus sacando el cuchillo, pero no le dio tiempo. Este había dado un paso atajando su movimiento y con un giro muy sutil había sujetado su muñeca girando la hoja hacia él. La gente de alrededor no apreciaba nada y seguía moviéndose, ajena. Pero el compañero que protegía la entrada hizo el ademán de acercarse.
—Yo de ti le diría a tu amigo que no hiciera ninguna tontería si no quieres un nuevo ombligo —le susurró entre dientes.
1 de marzo de 2016
1 de febrero de 2016
Eraide 3x02: La ciudad de las mentiras
Muy
lejos de las frías montañas de Noraik-Ard, al sur del Imperio, entre el océano
y las inhóspitas tierras Arene, donde el río Jarein se ramificaba antes de
desembocar dando origen a un grupo de fértiles islas. Sobre sus tierras aún se
erigían restos de los primeros asentamientos que databan de hace miles de años.
Incluso antes de su caída ante el Imperio, cinco siglos atrás, habían albergado
una rica ciudad comercial pero que, a día de hoy, sucumbía a las mafias y el
contrabando. Sobre las ruinas de antiguos templos y bibliotecas se levantaban
casinos y burdeles; esa era la realidad de la ciudad de Hazmín. Pequeñas casas
encaladas de apenas tres o cuatro alturas, cuyos tejados y terrazas cubrían
pequeños patios, que a su vez se mezclaban mediante retorcidas callejuelas y
oscuros callejones. Un complejo laberinto donde un hombre podía encontrar
cuanto deseara... o tal vez no. Pero nadie hablaría nunca sobre ello.
Comercio,
contrabando, trata... Cualquier cosa se movía bajo la permisiva administración
del gobernador. Pero de entre todos, había un lugar de sobra conocido donde
satisfacer cualquier inquietud, por deshonesta que esta fuera: «La Gata con
Botas».
Era
el lugar más exclusivo, donde se reunían hombres ricos y poderosos para
distraerse del mundo que los rodeaba entregándose a los placeres en la
privacidad de dicho local.
Aquel palacete cuya silueta recortaba la noche reflejada en numerosos estanques y rodeado de un exuberante jardín, en otros tiempos fue una de las residencias del virrey de aquella región sometida, cuya existencia como país independiente fue breve, al caer bajo el yugo del Imperio apenas veinte años después de su escisión de la antigua Galdabia durante la Guerra de las Lágrimas. A día de hoy no era más que una provincia medio desértica, de valor estratégico pero alejada del resto del mundo. Exótica porcelana traída de oriente, mobiliario trabajado por los mejores ebanistas de Arqueís, mosaicos y pinturas que sugerían escenas de naturaleza; nada estaba al azar en aquel lugar destinado a crear un ambiente relajado en sus salones de la planta baja. En las habitaciones tampoco se daba cuartel a la improvisación, y en una de ellas, ricamente adornada con tapices que evocaban días de caza, sobre una gran cama con dosel, esperaba el señor Russel, el dueño de uno de los bancos más importantes del país. Un hombre entrado en carnes, que se podían vislumbrar fácilmente bajo el batín que llevaba como única prenda. Sudaba copiosamente, en parte por el calor de la estancia pese al gran ventilador del techo, y por otro lado por la bella señorita que acababa de salir del baño.
1 de enero de 2016
Eraide 3x01: Niebla, cenizas y nada
La niebla devoraba el paisaje bajo la luz mortecina del mediodía que tímidamente conseguía atravesarla. Las figuras recortadas de los árboles, retorcidos y sin hojas debido al rigor del invierno, emergían de los neveros, creaban fantasmagóricas siluetas que encogían los corazones de los soldados con su frío abrazo en la lejanía.
¿Dónde acababa el cielo? ¿Dónde empezaba la tierra? No se podía aventurar. Sólo las pisadas de los infantes y los caballos sobre el terreno enfangado daban un ápice de vida a aquel infierno helado de las montañas altas de Noraik Ard.
Tras sus pasos quedaban jornadas atravesando cumbres nevadas y las penurias de marcha a través de aquella tundra, donde, en nombre de la Confederación de Tribus de Kresaar, habían desprovisto a las pequeñas aldeas por donde pasaban de víveres, telas y animales. Difícilmente podrían sobrevivir a lo que quedaba de invierno aquellas gentes, pero todo era en nombre de la seguridad de las tierras frente al imperial invasor. Era la ironía de la guerra.
29 de diciembre de 2015
Eraide continúa en "La Guerra sin Nombre"
Hacía mucho que no escribía en este blog, pero el trabajo de estos últimos meses ha sido frenético. Sin embargo hay un buen motivo para volver sobre estas líneas.
El éxito que está cosechando la recopilación de las dos primeras novelas reescritas de "Eraide, La Canción de la Princesa Oscura" ha hecho que aceleremos, tanto por parte de la editorial como mía, el proceso de producción de la novela que cerrará el camino iniciado por Adriem hace ya tanto tiempo.
No lo negaré, está siendo duro conseguir un cierre lo más perfecto posible a estas aventuras y el nivel de auto exigencia está siendo muy alto. No estoy ahorrando en correcciones y revisiones. Aunque he de confesar que la escena final la escribí en 2010 (aunque ya la tenía ideada desde 2005) y no voy a cambiarle una coma :)
Pero para calmar la espera hasta la segunda parte de 2016, os quiero hacer un regalo de año nuevo a quienes habéis seguido las andanzas de Adriem desde aquella lejana edición de Timun Mas y a quienes os habéis incorporado a la historia gracias a la fantástica edición de Babylon.
A partir del 1 de enero de 2016 tendréis el primer capítulo de "La Guerra sin Nombre" y, a partir de ahí, cada primer día de mes un capítulo nuevo hasta verano. Son versiones preliminares en las que aún quedan correcciones por hacer de cara a la novela definitiva, pero espero que los disfrutéis.
Gracias por estar ahí y sigamos viajando por los secretos del mundo de Eidem.
Javier Bolado
El éxito que está cosechando la recopilación de las dos primeras novelas reescritas de "Eraide, La Canción de la Princesa Oscura" ha hecho que aceleremos, tanto por parte de la editorial como mía, el proceso de producción de la novela que cerrará el camino iniciado por Adriem hace ya tanto tiempo.
No lo negaré, está siendo duro conseguir un cierre lo más perfecto posible a estas aventuras y el nivel de auto exigencia está siendo muy alto. No estoy ahorrando en correcciones y revisiones. Aunque he de confesar que la escena final la escribí en 2010 (aunque ya la tenía ideada desde 2005) y no voy a cambiarle una coma :)
Pero para calmar la espera hasta la segunda parte de 2016, os quiero hacer un regalo de año nuevo a quienes habéis seguido las andanzas de Adriem desde aquella lejana edición de Timun Mas y a quienes os habéis incorporado a la historia gracias a la fantástica edición de Babylon.
A partir del 1 de enero de 2016 tendréis el primer capítulo de "La Guerra sin Nombre" y, a partir de ahí, cada primer día de mes un capítulo nuevo hasta verano. Son versiones preliminares en las que aún quedan correcciones por hacer de cara a la novela definitiva, pero espero que los disfrutéis.
Gracias por estar ahí y sigamos viajando por los secretos del mundo de Eidem.
Javier Bolado
4 de mayo de 2015
Eraide, libro 1: La Canción de la Princesa Oscura
El día al fin llegó y, recopilando las dos novelas anteriores con pasajes completamente resarcidos, y escenas adicionales:
La tenéis disponible en edición física y digital tanto en la tienda de Babylon, como en Amazon. ¡Espero que os guste y no dudéis en comentar!
Mientras... ya estoy trabajando al 100% en el libro 2 para que lo tengáis disponible el año que viene.
- Escucha los ecos del pasado -
Eraide. La canción de la princesa oscura, primera entrega de una saga con la que Javier Bolado, ilustrador y escritor, te hará vivir una fábula épica repleta de incógnitas, tragedia, amor y desamor.
Sinopsis:
Sinopsis:
Adriem Karid, un simple guardia imperial, decide escoltar de regreso a su país a una misteriosa novicia. Sin embargo, ambos forman parte de un antiguo juego en el que son piezas movidas por el destino. Una aventura que los llevará a buscar la verdad allá donde esta se esconde: en el corazón mismo de la leyenda.
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| La ilustración coral completa que dio pie a la portada. |
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La Canción de la Princesa Oscura,
Libro 1
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