24 de mayo de 2011

Tiria

Tíria es la capital del Imperio Eidénico y uno de los emplazamientos clave en las novelas, sobretodo en La Canción de la Princesa Oscura, donde se la menciona y describe varias veces. Éstos son algunos de los extractos:


Eraide I, cap2 La Danza de las Sombras

"El tren comenzó a girar hacia el sur siguiendo el trazado del gran río Tir, el más largo y caudaloso que se conocía. Su anchura era impresionante. Mientras el sol iba describiendo poco a poco sus últimas horas de recorrido antes de la noche, cosa que dificultaba la visión de la otra orilla, el caudal se fue ensanchando hasta convertirse en un gran lago. Algunas casas se divisaban al otro lado. Los primeros vestigios de la capital de aquel orgulloso imperio de los humanos.
Eliel se puso en pie para ver mejor el gran espectáculo que suponían las tres grandes compuertas que embalsaban toda aquella agua y regulaban el caudal del río. Aquellos enormes muros de metal que sobresalían casi quince metros del agua, entre gigantescos muros de piedra. El tren se metió por un t˙nel a través de uno de ellos y para cuando salió, la doalfar abrió los ojos como platos ante aquel espectáculo. Tras las compuertas, que ahora podía observar su tamaño real, casi cuatro veces m·s grande por este lado. El terreno se quebraba en un profundo desnivel que la joven doalfar sintió vértigo. Dos caudalosas cascadas evacuaban agua de dos de las tres compuertas, precipitándose a un lago que se ramificaba en incontables canales que vertebraban una inmensa ciudad. Finas gotitas se adherían al cristal, expulsadas por aquellos saltos de agua. La ciudad parecía no tener final y Eliel se sobrecogió al sentirse tan pequeña, tan ínfima, en comparación con aquel desafío arquitectónico que veían sus ojos. 
¿Cuánta gente podría vivir allí? A Eliel le costaba hacerse a la idea. Tal vez más de un millón de habitantes. La sola cifra la agobiaba, acostumbrada a vivir en lugares apartados y tranquilos.
Se notaban claramente los sectores en los que se dividía la ciudad, cada uno correspondiente a una terraza que se hallaba a distinta altura y que se comunicaban entre a través de túneles y puentes. Las vías descendían y se internaban en los sectores más altos, que colgaban dominando la vista de la capital imperial, dividiéndose en varias trazadas que comunicaban distintas zonas de la ciudad. Los campos de trigo y cereales se habían sustituido por ladrillo, metal y roca que se iba iluminando con las primeras luces de aceite para combatir la noche."
(...)

"La fina lluvia empezaba a empapar los adoquines de las calles de la inmensa ciudad. Las casas, construidas en ladrillo y yeso en su mayoría, se agolpaban casi una encima de otra con una altura de entre cuatro y siete pisos, flanqueando las calles. Más arriba, muros de piedra formaban las terrazas de otros sectores con sus casas idénticamente amontonadas, hasta casi privar al viandante de la visión del cielo. Las farolas de aceite de las calles creaban en aquella fría noche un mapa de estrellas sobre la tierra, mientras las chimeneas de los tejados tapaban las del cielo.
Sobre las oscuras y lentas aguas del canal principal la lluvia iba distorsionando aquel perfecto espejo de la ciudad."

(...)


"Sobre una de las colinas que se formaban entre los distintos canales del río Tir a su paso por Tiria se encontraba la Torre del Reloj, uno de los edificios más altos de la capital. Construido hace ya doscientos años, se había edificado en conmemoración de la conquista de las provincias occidentales de Nilia y Kriss. Era un edificio de base octogonal de más de setenta y cinco metros de altura, dividido en quince plantas y culminado en un tejado puntiagudo. Bajo éste, cuatro enormes relojes, uno mirando a cada punto cardinal, señalaban con extraordinaria precisión la hora, flanqueados por elaboradas gárgolas retorcidas sobre la grisácea piedra. El antiguo sector dos, donde se hallaba esta construcción pertenecÌa a una de las terrazas superiores, con sus estrechas callejuelas y casas muy antiguas, gracias a ello la torre podÌa ser divisada desde casi cualquier punto de la ciudad.
Desde el campanario, situado sobre la maquinaria de los relojes, se podía observar de forma privilegiada la capacidad de los hombres para dominar el terreno. La ciudad, majestuosa e intrincada se ocultaba entre el humo y la niebla, con sus tejados brillantes por la lluvia iluminados por el gris cielo."



Eraide I, cap5 Bajo el mismo Cielo
"Por el camino atravesaron un puente bastante largo que unía dos sectores. Desde allí, gran parte de la ciudad se podía contemplar, algo bastante difícil en esa apelmazada urbe. Las casas apelotonadas, las fábricas, los bloques de ladrillo y acero que sujetaban los superpoblados sectores, y las altas torres que amurallaban la ciudad. Una densa niebla emborronaba algunas zonas donde el sol aún no había comenzado a dar. Los puentes y los túneles se entrecruzaban y el silbido de un tren anunció que pasaba por debajo de ellos metiéndose por un túnel y alzando una nube de humo sobre sus cabezas."